Maternidad a la Vanguardia

Con fular o en cochecito, a libre demanda o con horarios, colecho o sinlecho, a-pego o ab-pego, genuinamente o rebuscadamente, con fórmula o leche de almendras.

En todas sus presentaciones la Maternidad se ha convertido en un medio de vida que da identidad a diferentes sectores sociales.

En la búsqueda final que denotan las posturas tajantes sólo encuentro una enorme necesidad de no salir del rol materno, sino más bien quedarse dentro de una Sub-maternidad subyugada a la ideología de una gran o pequeña masa. Como si esto fuera una verdadera red de contención y acompañamiento. Claramente vamos desplegando recursos internos para anclar esa estructura dentro de nuestro Ser, lo que impermeabiliza la compatibilidad con lo ajeno a esa estructura.

En la inmensa búsqueda de parámetros más o menos saludables, se ejercen pseudo-profesiones innovadoras pero ancestrales que atentan contra la seriedad de la Evidencia Científica. Se nos llenó de charlatanes la plaza y lo más complicado es que todos nos vestimos iguales. Cuando la explicación no aparece es frecuente asignárselo al Karma, vidas pasadas, numerología y otras…, no sé bien cómo definirlas.

¿Jugamos una competencia de ser “Mejores Madres”? Ahí está el error, la competencia debería ser “Tener mejores Hijos” para no caer en el excentricismo e idolatrismo de ser Madre. Es para ellos no para nosotras, el reconocimiento no viene del público, no es un reconocimiento expreso, es un reconocimiento reflexivo que debe madurar como un buen vino. Quien lo tome ponderará el nombre del vino, no de su productor.

La literatura de vanguardia habla de “La Madre” y poco del devenir de la Sociedad. Creo que debería haber más sociólogos y antropólogos trabajando en Puericultura y menos puericultoras y otras profesiones similares.

¿Por qué peleamos en los foros? Peleamos porque queremos que nuestras voces se escuchen, que se viralicen y nos hagan legendarias de La Maternidad. Peleamos porque olvidamos la causa principal de eso que ni siquiera son los niños, sino la continuidad de la vida, porque esos niños tomarán nuestro rol cuando pasen por nuestra actual etapa de vida.

Volvernos más receptores y tolerantes podría ser un buen ejemplo para ellos, no hay manera de incorporar a través de la imposición social sicotizante.  Tampoco es necesario ser mártires para conseguir feligreses a lo largo de la historia. Es mucho más simple y despojado, sin expectativas más que la confianza en uno mismo y la construcción de relaciones de intercambio con los que nos rodean.

Descomplejicemos la crianza de la nueva generación si buscamos una generación de Seres menos complejos que nosotros mismos.

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