Las Primeras papillas

El comienzo de la alimentación complementaria, es el momento en el que el bebé esta listo para recibir alimentación por boca, sentado y sin succión.

Vamos a ir por partes porque lo que parece simplemente un juego, tiene aspectos muy importantes en el desarrollo integral y sociabilización de un bebé.

La boca es el comienzo de nuestro sistema digestivo, que el bebé pueda estar sentado a 90 grados significa mucho más que darle uso a una linda sillita de comer que salimos a comprar ni bien el pediatra nos habló de ésta etapa, significa que su aparato digestivo ha llegado al momento de desarrollo orgánico en el que ya esta listo para recibir otro alimento además de la leche. En general coincide con los seis meses de vida del bebé, pero a veces sobretodo en bebés que han nacido antes de término, esta etapa se da un tiempo después.

 

El momento adecuado para comenzar con la Alimentación Complementaria está asociado a una coordinación de desarrollo de aptitudes físicas, orgánicas y emocionales y no a un tiempo medido por el calendario.

 

Con esto desmitificamos la posibilidad de asignarle una edad cronológica a este tema y apuntamos a observar un momento de desarrollo evolutivo individual y particular para cada pequeño, aun cuando estamos en presencia de bebés contemporáneos en edad. Esta aclaración es válida para las mamás de múltiples y para las que son amigas y tiene bebés de la misma edad.

 

La succión es el primer mecanismo por el cual el bebé se alimenta. Al principio es involuntario, a través del estímulo de sus sentidos abre su boca y succiona y traga la leche que contiene en la parte posterior de su cavidad bucal, rítmicamente. Con el pasar de los meses va consiguiendo manejar voluntariamente algunas de estas acciones.

 

La alimentación complementaria es una transición progresiva, de a poco vamos incorporando alimentos semisólidos o papillas con diferentes texturas y sabores para ir ayudando al bebé a integrarse finalmente a la alimentación con cubiertos en la mesa con los adultos. Es una etapa de exploración y juego, por eso los que les damos de comer hacemos “avioncitos” y demás con la comida para conseguir la aceptación de nuestro pequeño gourmet.

 

¡Son increíbles las caras de las personas que le dan de comer a un bebé!

 

Lo primero que vemos es que “escupe” la comida. En realidad no la escupe, es que no conoce el mecanismo de recibir alimento con la boca abierta y llevarlo hacia atrás y tragarlo, entonces hace un barrido hacia delante con lo que tiene en su boca, y lo expulsa. Recordemos que viene de usar el mecanismo inverso para alimetarse a través de la prendida y la succión. Además muestra caritas como “de asco”, a veces pareciera haber chupado un limón, frente a algunos sabores que son absolutamente desconocidos.

Las cantidades al principio son mínimas por eso no es necesario usar vajilla especial para bebés ni platos con divisiones, simplemente algún bowl o cuenco pequeño, de todos modos las mamás terminamos comiendo todo lo que ellos dejan…

Esto no es casual, en general nos acoplamos a las distintas etapas de la vida de nuestros hijos acompañándolos de la forma que podemos, probar la comida del bebé o bien comerse lo que dejó, forma parte de este acompañamiento. De cierta forma nos acerca a sus vivencias o nos rememora las propias. Hacemos empatía con nuestros hijos de manera permanente, no sólo para comprenderlos y acompañarlos, sino también para revisar nuestra propia historia.

 

Muchas veces creemos que con la alimentación complementaria el bebé demandará menos leche, cabe aclarar que la alimentación principal hasta los dos años de vida sigue siendo la leche por eso la inclusión de semisólidos se denomina “Alimentación complementaria” porque complementa la alimentación a leche.

Cuando la alimentación a leche es con leche materna, ésta va teniendo modificaciones a nivel nutricional que se adaptan a la necesidad del bebé de acuerdo a su edad y su demanda, es por esto que quienes producen leches de fórmula ven la necesidad de diferenciar etapas. Cabe aclarar que la Leche Materna es la única que se adapta adecuadamente en cantidades de agua, azúcares, grasas y demás nutrientes.

 

De ésta manera las madres no deben preocuparse por la cantidad de nutrientes que incluyen en cada cucharadita de comida ya que el bebé sigue teniendo los aportes necesarios a través de la Leche Materna.

 

Las papillas comienzan siendo de bajo aporte nutricional ya que por lo general comenzamos con frutas y purés de calabaza, batata o zanahoria. Muy de a poco van incorporando más grasas, hidratos de carbono y van tomando más consistencia. Luego cambian las texturas ya que comenzamos a incluir pedacitos mas grandes que mastican con sus encías o cortan con sus primeros dientes que en general son los de adelante.

Así va trascurriendo esta transición hasta que un buen día quedan incluídos dentro del menú familiar sin necesidad de prepararles comidas especiales.

 

No te preocupes si al comienzo pareciera que no come nada, o que escupe o que no le gusta, recuerda que es de a poco y a través del juego y la aceptación que tu bebé va a ir incorporando paulatinamente diferentes sabores y cantidades.

 

A veces conviene darles un platito mas chiquito y una cuchara para que tenga en su mano y puedan explorar y de esa manera abran la boca mientras las mamás con otro plato y otra cuchara vamos haciendo que coman eso que con tanto amor les preparamos…claro que también comen el piso, la silla, la ropa de mamá y demás!

 

Cuando aprendiste a escribir cerca de los seis años, tenías un estilo de letra desprolija y difícil de manejar…a tu bebé le pasa lo mismo, “el enchastre” es necesario para llegar a coordinar los movimientos de a poco. Este aprendizaje comprende muchísimos estímulos, olfativos, visuales, motrices, gustativos, táctiles y sobre todo sociales. No lo apures, deja que investigue, algún día estará listo para sentarse a comer con plato de sitio…mientras tanto disfruten este momento y saquen fotos de esas caritas, pelos y orejas llenos de manzana rallada.

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